Uso de Probióticos en Pediatría


Las bacterias intestinales viven en armonía (simbiosis) con sus huéspedes y repercuten en la salud de manera importante. El ecosistema incluye más de 500 especies bacterianas (microbioma), hongos (micetoma) y virus (viroma), que interactúan activamente compitiendo por los nutrientes y el espacio en el intestino. El colon es el órgano más activo del organismo desde el punto de vista metabólico, y esto se demuestra por la presencia de igual número de bacterias al número de células que tiene el ser humano, es decir, 10 a la 11 potencia por gramo de contenido fecal. Es cada vez más importante su papel en la salud y la nutrición, ya que sus alteraciones se implican en la aparición de enfermedades no solo del tracto digestivo sino de todo el organismo. La baja incidencia de infecciones en niños alimentados al pecho exclusivamente, están relacionados con la flora intestinal del infante. La presencia de bacterias disminuye la colonización intestinal de enteropatógenos, modula la fisiología y las defensa de la mucosa intestinal. Con el progreso del conocimiento, cada vez es mayor el interés de aumentar el número y la actividad de bacterias en el colon que promuevan la salud. Por esto es que la administración de bacterias (probióticos) que permitan modificar la flora es una estrategia que está demostrando beneficios.

¿Qué son los Probióticos (Definiciones)?

El término se deriva del griego pro (a favor) de lo biótico (vida), y la (OMS) Organización Mundial de la Salud y la (FAO) Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y los Alimentos la definen como organismos vivos que ingeridos en cantidad adecuada confieren beneficio saludable al huésped.

Los avances constantes en la composición y funcionamiento del microbioma humano en las diferentes partes del cuerpo, que incluyen intestino, vías aéreas, piel y mucosas, y aun líquido amniótico contribuyen a la comprensión de los mecanismos de acción de los diferentes probióticos. Pero, a pesar de los rápidos avances nuestro entendimiento sobre el tema, existen muchas lagunas para entender y manipular esta maquinaria metabólica.

El microbioma humano es el conjunto de genes de los microorganismos presentes en nuestro organismo. Este conjunto de organismos se denomina microbiota y está integrada por bacterias, virus y hongos. Mientras que el genoma humano codifica 23.000 genes el microbioma llega a codificar 3 millones de genes aproximadamente. Esto explica las dificultades en su estudio y comprensión.

Para que un organismo sea definido como probiótico necesita reunir algunas características específicas tales como: ser habitante normal del intestino humano, no producir enfermedad ni toxicidad, sobrevivir desde su ingestión en la boca hasta su llegada al colon y ser resistente al ácido del estómago, a las sales biliares del duodeno, se debe adaptar a la flora intestinal del individuo sin desplazar la flora nativa, debe producir substancias antimicrobianas y debe estimular el aparato inmunológico y las actividades metabólicas intestinales.

Entre los probióticos utilizados se encuentran lactobacilos y bifidobacterias, y otras cepas bacterianas no patógenas como Estreptococos, Enterococos y Levaduras como Saccharomyces Boulardii.

Los prebióticos son elementos alimentarios no nutritivos y no digeribles que benefician al huésped, al ser utilizado selectivamente por determinados organismos del huésped estimulando el crecimiento y la actividad y colonización bacteriana intestinal nativa. Están constituidos por moléculas de gran tamaño que forman parte de la fibra alimentaria en su mayoría carbohidratos (oligo y polisacáridos) que son fermentados por las bacterias intestinales. Por definición deben tener 3 características: No se degradan ni se absorben en su tránsito intestinal. Una vez llegan al colon deben sufrir fermentación bacteriana, y, esta fermentación debe ser selectiva, que favorezca la actividad y proliferación de determinadas bacterias intestinales que ejercen efectos favorables para la salud de huésped, y comprobado mediante estudios científicos.

La diferencia entre probióticos es que estos proporcionan bacterias vivas al microbioma, mientras que los prebióticos favorecen el crecimiento de bacterias en el colon aportándole sustratos para que se desarrollen y cumplan su función benéfica para la salud del huésped.

Dentro de los alimentos que contienen prebióticos se destacan los fructooligosacáridos (FOS) o fructanos, la maltodextrina, el almidón resistente la lactulosa y los galactooligosacáridos (GOS) de la leche materna. Los oligosacáridos de la leche materna son más de 200 componentes provenientes de la lactosa y, están formados por una combinación variable de D-glucosa, D-galactosa, ácido siálico, L-fucosa y N-acetilglucosamina. Los oligosacáridos de la leche humana, representan el 16% del total de los hidratos de carbono totales de la leche materna. Se sabe que el 60% de los oligosacáridos de la leche humana llegan al colon sin digerirse y, allí son metabolizados por las bacterias colónicas, en donde ejercen un efecto beneficioso para la salud del lactante, por lo que se le incluye dentro del grupo de los prebióticos.

Los simbióticos son productos farmacológicos que contienen prebióticos y probióticos implicando sinergia entre los dos y aumentando los beneficios en el huésped. Siempre el prebiótico debe favorecer al probiótico selectivamente y, cuando estos se adicionan a los alimentos como parte del proceso de elaboración o como aditivo, se generan los alimentos funcionales, o sea, alimentos que además de su valor nutricional tiene beneficios adicionales para el que los consume, como las leches fermentadas, yogurt, kéfir, quesos o jugos.

Los prebióticos son substancias producidas por los probióticos que ejercen efectos metabólicos y/o inmunomodulador en el huésped, Son factores químicos solubles generados en el metabolismo de los probióticos y liberados al medio extracelular, y que tendrían efecto benéfico sobre la salud.

Los probióticos contienen material no viable de origen microbiano (microorganismos inactivados o fracciones celulares) que pueden tener efecto benéfico sobre la salud. Son derivados de bacterias identificadas taxonómicamente, fracciones microbianas y/o lisados celulares con beneficio para el huésped por estímulo de bioactividad adicional. Se obtienen por tratamiento térmico, radiación ionizante, rayo UV, altas presiones, sonorización u otros medios de inactivación.

Los contrabióticos bloquean el acoplamiento de bacterias adherentes o invasivas a la mucosa intestinal confiriendo un efecto protector mediante el bloqueo de la interacción entre bacteria-epitelio/ bacteria-mucosa. Y son ejemplo las fibras solubles del plátano y el brócoli en las interacciones con E. coli o Salmonella sp. Así como los almidones resistentes tales como los de la fécula de maíz con el V. Cholerae y A. hydrophila. O los polifenoles como los del arándano con la e. coli uropatógena y el estafilococo aureus. El grano de trigo la cáscara de los frijoles, la alverja y las habas funcionan con la e. coli enterotoxigénicas y todos estos alimentos los tenemos en nuestro país.

La re biosis: término reciente se refiere al reemplazo de especies bacterianas benéficas, con propósito de reestablecer la comunidad bacteriana intestinal en estado de salud.

La dieta impacta la flora intestinal y así las dietas de aborígenes africanos y amazónicos más ricas en fibra vegetal se asocian a un microbioma más variado que el producido por dietas occidentalizadas. Esto parece influir con el desarrollo de patologías digestivas y sistémicas cada vez más frecuentes y severas en nuestro mundo moderno (obesidad, síndrome metabólico, alteraciones inmunológicas, infecciones recurrentes, litiasis, cáncer y aun en trastornos psicológicos). Desde el período neonatal la vía de parto, la leche materna, producen un microbioma que modula un aparato inmunológico adecuado. Los cambios se producen en la flora intestinal al introducir alimentos complementarios y posteriormente al agregar cárnicos. Hacia los 3 años el microbioma se parece al del adulto y se mantiene estable por décadas hasta la 5 o 6 década de la vida. Los antibióticos pueden modificarlo de una manera dramática y en casos permanente.

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Gastroenterólogo Pediatra Guayaquil

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