Alimentación Complementaria


La ablactación es el nombre que se le da al proceso de dar alimentos líquidos o sólidos que complementan la alimentación del lactante ya sea al pecho o con fórmula. En los últimos años ha habido un gran cambio en las recomendaciones con respecto a lo aconsejado una generación atrás.

Estas recomendaciones comienzan por preservar la alimentación al pecho exclusivo durante los 6 primeros meses de vida según lo recomienda la OMS. Los alimentos se introducen de forma paulatina y mantienen la lactancia a libre demanda. Si el bebé no toma pecho se puede introducir la alimentación entre el cuarto y sexto mes. Las pautas actuales no se pueden aplicar a los prematuros ya que son un grupo heterogéneo con necesidades y patologías específicas. Se debe tener en cuenta el desarrollo psicomotor individual, ya que si se apresura podría aumentar infección digestiva, bronco aspiración, aturdimiento, etc. O si se retarda afectar el crecimiento, la nutrición y el neurodesarrollo. El prematuro tiene mayor déficit de hierro, zinc, vitamina D y minerales, y se recomienda inicial a las 26 semanas de edad gestacional corregida. Se recomienda dar suplementos de estos nutrientes.

Esto significa que el bebé debe mantener postura de sentado y debe manejar las manos para alcanzar y sostener alimentos y llevarlos a la boca. Le debe llamar la atención ver comer y desear probar alimentos. El reflejo de extrusión lingual debe haber desaparecido. Si no se ha iniciado la alimentación después del sexto mes se corre el riesgo que el bebé no madure el gusto y prefiera alimentos líquidos y dulces y rechace los sólidos y amargos (verduras). La introducción de alimentos varía en cada región y en cada costumbre, en las posibilidades económicas y en el grado de educación de los padres. Nunca se puede ser rígido.

No hay alimentos superiores a otros, aunque es prioritario dar aquellos ricos en hierro y zinc. Ahora se prefiere iniciar con verduras para desestimular la preferencia por el dulce, pero siempre se debe iniciar alimentos uno por uno, con intervalos de 2 a 3 días, no debe incluir, ni sal, azúcar, ni edulcorantes. Hasta hace unos años se retrasaba la iniciación de alimentos potencialmente alergénicos como el huevo hasta el año y el pescado y maní hasta los 3 años, sin embargo en la actualidad no hay evidencia que apoye estas creencias. Entre los 4 y 8 meses existe una ventana inmunológica que permite la introducción de todos los alimentos pero en pequeñas cantidades. Con respecto al gluten se desconoce hasta la actualidad cual y cuando es la mejor manera de introducirlo para prevenir la enfermedad celíaca.

En la práctica se debe introducir entre 4 y 11 meses de vida. Yo lo inicio a los 6 meses en pequeñas cantidades. Las frutas y verduras se inician en la mañana o al medio día, en Colombia disponemos de la granadilla una fruta aromática y dulce que se pasa por cernidor y así se obtienen entre 1 y 4 onzas de sumo generalmente bien aceptado y tolerado. Yo prefiero continuar con papilla de fruta en la mañana y depende de la consistencia de las heces escojo entre astringentes (pera, manzana, guayaba y durazno) o laxante (papaya, mango, ciruela, melón) para mantener heces blandas.

Con el cambio de la dieta cambia la flora intestinal y las características de las heces que se vuelven más formadas y olorosas. El gusto por los sabores ácido, amargo, salado o dulce se forma desde temprana edad y su acostumbramiento desde temprana edad garantiza que se consumirá mejor durante toda la vida. Los zumos o jugos de fruta no ofrecen ventaja sobre las papillas de las mismas frutas ya que al diluirlas en agua bajan su densidad calórica, llenan más y predisponen a desnutrición, y mucho peor si se agrega azúcar. Respecto a las hojas verdes se recomiendan máximo 20% del total de verduras en licuados o papillas por el contenido de nitratos y asociación con metahemoglobinemia hasta los 11 meses.

Los cereales (trigo, arroz, avena, cebada, centeno, maíz, quinua) se ofrecen en diversas formas según la costumbre familiar, ya sea en papillas, coladas, o mezclados con frutas o verduras de acuerdo a la costumbre y capacidades económicas familiares. Se debe privilegiar los cereales integrales y no los refinados. Se pueden preparar las papillas con leche materna y es un error preferir las fórmulas lácteas para preparar papillas.

Hasta los 3 años la cantidad recomendada es de 2 gramos por día. Esto aplica también para el azúcar, se ha determinado que su consumo aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad en el adulto con la consecuencia de enfermedades tales como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, con consecuencias cardiovasculares y cerebrovasculares, el hígado graso, la esteatohepatitis y la cirrosis hepática, bullying escolar, baja autoestima, depresión y estigmatización social, laboral y de pareja. El lactante decide cuánto va a comer y no se debe forzar a comer o distraer para que coma, se debe estimular a que lo haga por su cuenta y antes que sufrir se debe disfrutar estos momentos.

Las texturas deben pasar progresivamente de líquidas en la leche a papillas, grumosas y semisólidas y se debe estimular a que el lactante autorregula su apetito, teniendo en cuenta de que cada uno tiene un umbral diferente de saciedad. Forzar, premiar (aplausos, pantallas, dulce) que el niño coma en exceso altera el metabolismo y producirá pérdida de la autorregulación y obesidad.

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Gastroenterólogo Pediatra Guayaquil